El CB 6,25 por el mundo: Paula Gutiérrez

La segunda entrevista de la sección «El CB 6,25 por el mundo» nos lleva a Madrid. Allí se encuentra Paula Gutiérrez, que formó parte del CB 6,25 de 2011 a 2019, ocho temporadas que empezaron en el colegio en categoría alevín y terminaron con el subcampeonato de Copa de Castilla y León conseguido en casa en categoría júnior. También fue entrenadora de la escuela de baloncesto del CEIP Campo de la Cruz durante sus dos últimas temporadas en el club.

Hoy, Paula sigue muy ligada al deporte y al baloncesto. Estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad Politécnica de Madrid y juega en la liga sub-22 de Madrid con el Club Deportivo Distrito Olímpico.

 

CB 6,25: Hola, Paula. ¿Qué llegó primero, la universidad o el club de baloncesto?

Paula: Desde hace mucho tiempo tenía claro lo que quería una vez terminara el instituto: estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CCAFYD) —normalmente, conocido como INEF— y seguir jugando al baloncesto. Mi objetivo era poder venir a Madrid y graduarme en la Universidad Politécnica, sin embargo, el proceso para entrar en la carrera es largo y antes de saber que sería una estudiante de INEF, me puse en contacto con el que hoy es mi actual club de baloncesto, Distrito Olímpico, al que doy las gracias por las facilidades que me prestaron en todo el proceso y la buena acogida que recibí una vez aquí.

 

El acceso a INEF es un tanto particular. No solo hay que llevar buenas notas del bachillerato y la EBAU, sino que también es necesario superar una serie de pruebas físicas.

Sí, el acceso a INEF tiene dos partes: en primer lugar, están las pruebas físicas y, después, la nota de selectividad, en mi caso. En total, son 8 pruebas que incluyen resistencia, fuerza, velocidad, agilidad… Hay que superarlas todas con la mejor marca posible para poder hacer la media de las notas obtenidas, si no llegas al mínimo en alguna prueba, estás fuera. Una vez superadas las pruebas, se mira la nota de selectividad y las notas más altas entran. No es nada fácil teniendo en cuenta la exigencia del bachillerato y que, además, tienes que preparar las pruebas físicas. También, mucha gente pasa primero por TAFAD, un grado superior, donde puede centrarse más a fondo en prepararse para la universidad.

 

Y una vez dentro, ¿INEF es solo «hacer deporte»?

Claro que no. En cada curso hay más o menos la mitad de asignaturas teóricas y prácticas, aunque las teóricas también tengan su parte práctica y las prácticas, su parte teórica. Las asignaturas prácticas son en las que «hacemos deporte», como judo, voleibol, esgrima, hockey o baloncesto, además de estudiar su historia, su reglamento y sus métodos de aprendizaje. Las asignaturas teóricas se centran en diferentes campos como salud, educación, dirección de empresas, política o investigación. En INEF hay que estudiar, no solo se aprueba «haciendo deporte».

 

Con tantas asignaturas prácticas que requieren presencialidad, ¿cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 al desarrollo de las clases?

Durante el confinamiento, la evaluación de la parte práctica fue complicada y tuvo que sustituirse por el análisis de imágenes, crear entrenamientos y progresiones en distintos deportes e incluso grabar nuestros propios vídeos en casa. En este curso, muchas asignaturas son online, pero sí se intentan dar clases prácticas presenciales. Cada clase se ha dividido en grupos más pequeños y se turnan los días que van a la universidad. Así, se reducen los contactos, se mantiene la distancia de seguridad y no hay tanta gente moviéndose por la facultad. Siempre estamos con la mascarilla puesta, usamos gel hidroalcohólico antes y después de los ejercicios con más contacto, desinfectamos el material y nos tomamos la temperatura. Aunque el número de sesiones sea la mitad de lo que sería habitualmente, es la única forma de poder realizar las prácticas de forma presencial y con seguridad.

 

Te estrenaste con el club Distrito Olímpico la temporada pasada, jugando en 1.ª división autonómica. Aunque la competición fue cancelada a causa de la pandemia y declarada desierta por la Federación de Baloncesto de Madrid, hasta marzo sí se pudieron disputar unos cuantos partidos de la 1.ª fase. ¿Qué valoración haces de tu primer año en el baloncesto madrileño?

Creo que fue un gran cambio que me ha servido para crecer como jugadora y como persona. Salir de mi club de toda la vida y llegar a un equipo nuevo en el que no conocía a nadie daba respeto, pero, a la vez, me hacía mucha ilusión. Nada más llegar me sentí muy bien recibida y todo fue muy fácil. Además de quedarme con todas estas personas que me ayudaron en el proceso y con todas las amigas, con muchas de las cuales todavía comparto vestuario, también creo que el cambiar a la dinámica madrileña, con entrenadores nuevos, una forma de jugar distinta y jugadoras con mucho nivel, me ha servido para ver el baloncesto de otra forma y poder seguir mejorando.

 

¿Qué diferencias encuentras entre la manera de jugar y de entrenar en Madrid en comparación con los años que pasaste en el CB 6,25?

En mi opinión, el juego en Madrid es mucho más rápido que en Castilla y León y, en general, el nivel es alto. Recuerdo que en los primeros entrenamientos me costaba seguir el ritmo a mis compañeras. A diferencia de la mayoría de ciudades de Castilla y León, que tienen uno o dos equipos y en muchos casos nunca se cambia de club en toda la etapa de colegio/instituto, aquí hay muchos equipos donde elegir y mucha más demanda. Mucha gente va cambiando de equipo según sus objetivos, necesidades o fichajes. Hay que tener un compromiso real con el equipo porque hay muchas más personas por ahí con ganas de jugar. Ese gran número de equipos y de gente que juega al baloncesto creo que son factores importantes que hacen que el baloncesto madrileño sea muy competitivo.

 

Esta temporada debutasteis en competición oficial haciendo pleno de victorias en el torneo ACTIBAS-KET que organizó la FBM en diciembre. ¿Cómo fue jugar por primera vez después de tantos meses de pausa y con los protocolos contra la COVID-19?

Volver después de tanto tiempo a jugar fue un poco difícil para todas. Las primeras semanas las dedicamos a retomar sensaciones con el balón porque las restricciones en septiembre eran más duras y no podíamos hacer ejercicios con contacto. Las medidas se han ido relajando y ahora entrenamos con «normalidad», siempre con mascarilla, por supuesto. Después de unos meses entrenando, la Federación propuso el torneo ACTIBAS-KET para poner en práctica los protocolos en los partidos: toma de temperatura de los dos equipos antes de entrar al pabellón, mascarilla obligatoria, desinfección de manos cada vez que se entra y sale de la pista y sin público. En el torneo nos fue bastante bien y empezamos la liga con muchas ganas de competir.

 

La liga sub-22 de Madrid, en la que estáis inscritas, dio comienzo este fin de semana y os quedasteis muy cerca de empezarla con una victoria a domicilio. ¿Cómo os habéis visto en este primer partido?

Nos encontramos una pista difícil y echamos en falta unos cuantos entrenamientos previos al partido que tuvieron que ser suspendidos a causa de la nieve. Nos presentamos solo con dos sesiones desde la vuelta de Navidad y lo notamos en que no estábamos muy acertadas en el tiro. Pese a todo, en la primera parte nos mantuvimos por delante en el marcador. Después del descanso llegó la remontada de las locales. Al final pudimos salvar la diferencia, 5 puntos que esperamos recuperar en el partido de vuelta en casa.

 

¿Y para cuándo un amistoso CB 6,25-Distrito Olímpico?

¡Ojalá muy pronto! La idea se ha comentado varias veces en el vestuario, así que estamos listas. Sin duda, sería genial un encuentro CB 6,25-Distrito Olímpico. Habrá que empezar a organizarlo para cuando mejore la situación.

 

Además de jugar, te has seguido formando como entrenadora. ¿Te veremos dirigiendo un banquillo en el futuro?

Mis dos años en las escuelas del 6,25 fueron una gran experiencia y este año se me presentó la oportunidad de sacarme el Nivel 2 gracias a una colaboración entre la FBM y el INEF. Ahora mismo, no creo que sea el mejor momento para llevar ningún equipo porque estoy centrada en mis estudios y en mis propios entrenamientos. En el futuro me encantaría volver a empezar como entrenadora. Aunque aún no sé cuándo será, ¡os prometo que me volveréis a ver dirigiendo un banquillo!

 

¿Volverás a Ponferrada?

No puedo decir si será como jugadora, como entrenadora o gritando desde la grada, pero sí, volveré a Ponferrada y a disfrutar de los partidos en el JT con la familia amarilla. ¡Se os echa mucho de menos!

 

Muchas gracias al CB 6,25 por dejarme seguir formando parte de la gran familia amarilla que no es la primera vez que demuestra que está ahí en las buenas y en las malas. Ahora toca ganarle el partido al COVID y ojalá pronto el baloncesto vuelva a la normalidad. Un abrazo.

¡¡1, 2, 3, 4, 5, 6,25!!

 

Desde Ponferrada tendremos la vista puesta en Madrid.

Gracias, Paula, y mucha suerte en lo que resta de temporada.

admin625

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