Recuerdos de un Campeonato de España inmejorable
El año 2020 empezó por todo lo alto para nuestra jugadora María García. Habitual en las concentraciones de la selección infantil femenina de Castilla y León durante las dos últimas temporadas, del 3 al 7 de enero disputó el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas en Huelva. No fue la única representante del CB 6,25 en el campeonato: nuestra entrenadora Sandra Cereijo también acudió a la cita como delegada de la selección.
El resultado fue inmejorable. Con pleno de victorias, Castilla y León se hizo con el título en el grupo preferente y consiguió el ascenso al grupo especial, la máxima categoría, del Campeonato de España cadete que jugará esta generación en 2022.
Camino a Huelva
La convocatoria para jugar el Campeonato de España con la selección de Castilla y León llegó el 18 de diciembre de 2019 y «fue uno de los momentos más felices de mi vida», dice María. Fue la recompensa a muchas semanas de trabajo tanto con su equipo del CB 6,25 como en las concentraciones de la selección. De la selección autonómica, María destaca «el nivel de exigencia, de competitividad y de juego».
El equipo llegaba a Huelva con el rodaje y los buenos resultados cosechados en los torneos de preparación de Olmedo, Lasarte-Oria y Pedrajas de San Esteban mostrándose al nivel de equipos del grupo especial. «Llegábamos pensando que nuestro equipo era un muy buen equipo, dado que en los torneos previos nos fue bastante bien. Íbamos con mentalidad ganadora», indica María. «Esta generación descendió de categoría especial en su Campeonato mini —recuerda Sandra—, por lo que el objetivo de este año era formar el mejor equipo posible para poder conseguir el ascenso a categoría especial».
Castilla y León asciende al grupo especial
Con todo preparado para conseguir el objetivo del ascenso, Castilla y León se estrenó en el Campeonato de España ante una selección de Extremadura que puso muy difícil conseguir la primera victoria. El partido no se decidió a favor de las rojiblancas hasta los últimos minutos.
«El primer partido de un Campeonato de España siempre es complicado, independientemente del rival —comenta Sandra—. Las jugadoras necesitan jugar, ver cómo es la competición a la que se enfrentan y cómo no, controlar los nervios sanos que se tienen antes y durante el partido. Para muchas de nuestras jugadoras ese fue el primer partido en un Campeonato de España de su vida, por lo que los nervios se notaban más. Pero al final el trabajo en equipo y el no dejar de pelear aunque las cosas no salieran tal como nos gustarían nos dio la victoria. Una victoria clave, que nos ayudó a dejar esos nervios a un lado dándonos mucha confianza y a crecer como equipo».
Los dos siguientes partidos, contra Castilla-La Mancha y la Región de Murcia, se saldaron con otras dos victorias más. Castilla y León terminó la primera fase como líder del grupo y se citó con Cantabria en semifinales del grupo preferente con una de las dos plazas de ascenso en juego. «Era el [partido] más importante y estábamos bastante nerviosas todas», recuerda María.
Después de un inicio de partido igualado, poco a poco Castilla y León fue aumentando la distancia en el marcador. Todo llegó abierto al último cuarto, pero unos inmensos últimos minutos dieron la victoria y el ascenso a las castellanas y leonesas. «Cuando ganamos pensé: “Y si dentro de dos años vuelvo aquí, voy a jugar contra equipos como el de Cataluña o Madrid”, y eso sería una oportunidad muy grande», recuerda María. Un éxito de todo el equipo forjado desde el banquillo, según apunta Sandra:
«Desde el principio le dimos mucha importancia a la actitud del banquillo, ya que sería nuestro plus para los momentos difíciles, ser un equipo muy unido. […] Desde el banquillo las sensaciones eran las mismas que en la pista. Todos éramos uno, por lo que cada buena acción de una jugadora de pista era un éxito para el equipo, y cualquier error lo corregíamos juntos».
Título del grupo preferente para Castilla y León
Con el objetivo del ascenso ya asegurado, todavía quedaba un paso más que dar: ganar la final y ser campeonas del grupo preferente. La Rioja fue el rival por el título. «La final fue el partido más difícil para nosotras —señala María— y nos costó muchísimo».
El partido tuvo dos mitades muy diferenciadas. Si bien Castilla y León empezó tomando la delantera en el marcador, las riojanas consiguieron remontar y llegar al descanso con el marcador igualado. Tras la reanudación, Castilla y León puso la directa y dejó el partido prácticamente sentenciado al final del tercer cuarto. El último cuarto se jugó con la tranquilidad de saber que el título no se iba a escapar.
«Lo celebramos todo el día —recuerda María—; cuando terminó el partido, cuando estábamos en la entrega de premios y hasta en el viaje de vuelta». Así se despidió esta generación de un Campeonato de España infantil al que volverán en categoría cadete en 2022 compitiendo en el grupo especial. «La generación de 2006 en su conjunto, no solo las 12 jugadoras que fueron a este Campeonato, creo que puede crecer mucho. Es una generación muy trabajadora —explica Sandra—. Si a eso les añadimos nuevas experiencias competitivas en las que van a participar antes de su campeonato cadete, creo que […] pueden competir a buen nivel» dentro de dos años.
«La clave siempre es ser EQUIPO»
Tanto María como Sandra hacen una lectura muy positiva y enriquecedora a nivel personal de este Campeonato de España. María se queda con la inmersión en la competición, un ambiente distinto del que se vive en el día a día del club: «Muchísima competitividad, ganas de ganar, y todos los equipos íbamos por los pasillos del hotel analizando a nuestros rivales, y a los que no lo eran también. Ver que hay tantísima gente en España que es tan buena jugando al baloncesto y que mi equipo podía competir contra todas esas personas».
«Creo que a María le ha ayudado a crecer como jugadora, a dar más importancia a cosas que antes igual consideraba rutinarias y a crecer como persona y compañera —opina Sandra—. Además, cuando vives una experiencia como esta, las ganas de seguir trabajando aumentan, y sé que María aprovechará cualquier oportunidad. Para mí, los dos Campeonatos a los que he asistido como delegada han sido experiencias inolvidables. Ambos me han aportado un montón de cosas que me han permitido crecer como entrenadora y como persona. No solo he aprendido, sino que sigo aprendiendo de cada una de las jugadoras con las que los he vivido así como de mis compañeros del cuerpo técnico».
Sin embargo, como bien dice Sandra, «en un deporte de equipo como es el baloncesto, los éxitos nunca son individuales». Este éxito de la selección nace desde la base, de los equipos de los clubes donde se forman las jugadoras, en el caso de María y de Sandra, del infantil femenino Autocares Ferreirín 6,25. Por eso, cuando terminó el Campeonato de España y regresaron a casa, lo primero que hicieron ambas fue compartir sus medallas con el resto de jugadoras del equipo del club.
«Que María y yo podamos representar a Castilla y León en un Campeonato de España es gracias al trabajo que llevamos y hemos llevado a cabo diariamente en nuestro club —dice Sandra—. El equipo infantil femenino del CB 6,25, al que tengo el placer de entrenar, es el que permite que todas sus jugadoras crezcan, trabajando diariamente y queriendo superarse cada día. Por lo que el éxito es de todas. María ha crecido mucho gracias a sus compañeras, y sus compañeras gracias a María. Y todas ellas hacen que yo cada día pueda aprender un poquito más. La clave en esto siempre es ser EQUIPO».

