El CB 6,25 por el mundoGENERALREPORTAJES

El CB 6,25 por el mundo: Lucía Gancedo

No se deja de pertenecer a la familia amarilla ni aun cuando por edad o por otras obligaciones personales, académicas o laborales no es posible continuar jugando o entrenando en el club. Hemos contactado con personas que formaron parte del CB 6,25 en su momento y que, ahora en otros lugares, siguen ligadas al baloncesto y realizaremos una serie de entrevistas que iremos publicando a lo largo del año para que nos cuenten en primera persona cómo les está yendo en la actualidad.

Estrenamos la sección «El CB 6,25 por el mundo» con Lucía Gancedo, que jugó con nosotros desde infantil hasta júnior, de 2014 a 2020. Fueron seis temporadas de competición autonómica entre las que destaca el ascenso a 1.ª división conseguido en categoría cadete y el subcampeonato de Copa de Castilla y León en categoría júnior. Además, fue entrenadora de la escuela de baloncesto del CEIP Campo de la Cruz durante su último año en el club.

Hoy, Lucía se encuentra en Virginia Occidental, en Estados Unidos. Ha sido becada por la Ohio Valley University y juega en las filas del equipo de la universidad, las Fighting Scots, en la División II de la NCAA, la liga de baloncesto universitaria del país.

 

CB 6,25: Hola, Lucía. ¿Cómo se llega desde el CB 6,25 a la liga universitaria estadounidense?

Lucía: El 6,25 es un club modesto, pero a pesar de haber empezado tarde a mí me dio la oportunidad de crecer y mejorar muchísimo como jugadora y persona, lo que me ayudó a poder estar donde estoy ahora, y por lo que siempre estaré agradecida. La verdad que el proceso para llegar a jugar en la NCAA es largo y algo estresante, tienes que tener un buen expediente académico y además buenos partidos, y tienes que hacer dos exámenes, uno de ellos es como la selectividad americana y el otro es para ver tu nivel de inglés y en esta parte de papeles, exámenes… fue fundamental para mí la ayuda y el apoyo de mis padres que siempre estuvieron ahí en todas las fases del proceso. Y otra cosa que me brindó la opción de estar jugando aquí ahora es porque pude recibir una beca tanto deportiva como académica, ya que para poder jugar en la NCAA la liga requiere tener buenas notas.

 

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando recibiste la noticia de que la Ohio Valley University te había admitido?

Pues la verdad que estaba muy contenta, el día que hablé con la entrenadora por primera vez no me lo podía creer, estaba como una niña pequeña el día de Navidad. Luego iniciamos el proceso de admisión con la universidad y fueron unos días de mucho estrés con el papeleo que hay que hacer, y llegó un momento que pensé que no iba a poder venir ya que uno de los papeles más importantes parecía no llegar a tiempo pero al final llegó y aparte de todo este caos de papeleo me coincidió con las semanas de la EBAU, así que cuando vi que era real no me lo podía creer, fue algo increíble y fue una emoción muy grande para mí.

 

¿Cómo fueron tus primeros días en Estados Unidos? ¿Hubo choque cultural o te adaptaste rápido?

Algo que recuerdo como si fuera ahora mismo fue la noche que llegué, después de un día de viaje, me senté en la cama y pensé «qué hago aquí, cómo me he ido tan lejos de mi familia, de mis amigos de toda la vida»… pero a la mañana siguiente ya salí por el campus y empecé a conocer gente y ahora mismo siento como si llevara en esta ciudad mucho más tiempo del que llevo y la gente que hay en la universidad me ha hecho adaptarme rapidísimo y que el cambio no fuera tan fuerte. A día de hoy estoy ya muy asentada, ya me he acostumbrado a la vida estadounidense y la verdad que estoy muy contenta de todo lo que estoy viviendo aquí y el cambio para mí personalmente no fue drástico.

 

La pandemia de COVID-19 ha cambiado la forma de vivir en España y las restricciones sanitarias también tienen sus efectos en el ámbito baloncestístico. ¿Cómo se está viviendo esta situación en Estados Unidos?

La situación es muy diferente aquí de lo que lo es en España, yo ahora mismo aquí estoy haciendo prácticamente vida normal, no hay casi restricciones y hay libertad para hacer yo diría que todo. Pero sí es cierto que en el ámbito deportivo debido al COVID nos han cancelado varios partidos y atrasado la temporada y está siendo un tema complicado.

 

Ahora que ya has empezado las clases en la universidad y los entrenamientos con el equipo, ¿cómo es un día normal de tu vida allí?

No tengo un horario fijo ya que los entrenamientos cambian de horario cada semana, pero muchos días me levantaba a las 6, desayunaba y a las 6:30 íbamos al gimnasio para empezar a las 7 porque siempre hay q estar media hora antes, acabábamos y ya empezaba con las clases que tuviera ese día que solían empezar a las 9:30 la mayoría de los días excepto algunas a las 8, a las que si tenía entreno solía llegar tarde. Aquí se come a las 11:30, luego tengo más clases y a las 5 la cena, para ir a entrenar a las 6:30 de la tarde, dos horas de balón más o menos y luego volver y hacer tareas o estudiar si había exámenes y ahí se acababa mi día.

 

Aunque no hablamos de la misma categoría ni del mismo nivel, ¿qué diferencias encuentras entre la forma de entrenar y jugar este año en comparación con los años que pasaste en el CB 6,25?

Aquí los entrenamientos son mucho más intensos y duros, el ritmo de juego y el estilo de juego europeo, no solo español no es el mismo que el que tienen aquí y eso es algo a lo que cuesta adaptarse al principio pero con el tiempo te acostumbras. Otra diferencia es que aquí el jugar es como un trabajo, tú estás aquí básicamente para eso, mientras que en el club era más un hobby, una actividad extraescolar, por ejemplo aquí tenemos que estar obligatoriamente media hora antes de cada entrenamiento en el pabellón y otra norma que a mí me llamó la atención es que solo podemos ponernos calcetines blancos tanto para jugar como para entrenar, la disciplina para ellos es como algo básico y muy importante.

 

¿Cómo definirías a tu nuevo equipo? ¿Qué expectativas tenéis para la liga que está a punto de empezar?

Somos un equipo pequeño, que nos va a tocar pelearnos con gente más grande que nosotras, pero tenemos jugadoras rápidas y buenas tiradoras con lo que suplimos la falta de altura. También tenemos el problema de que somos un equipo corto, ya que por culpa de la pandemia 4 jugadoras no han podido venir. En la temporada daremos el máximo para ganar los partidos aunque estamos en una conferencia dura pero espero podamos hacer un buen papel.

 

Tenéis un calendario de competición muy cargado hasta marzo, con varios partidos por semana. ¿Qué facilidades pone la universidad para poder compaginar deporte y estudios?

La verdad es que en Estados Unidos es fácil compaginarlo, he tenido que faltar a alguna clase por tener entrenamientos o llegar tarde y el profesor lo entiende perfectamente, sobre todo en temporada esto es muy normal, ya que tienes partido un jueves o un miércoles y no puedes ir a clase. Es cierto que a los entrenadores no les gusta que faltes a clase así que suelen poner entrenos en horas que no hay clase pero los profesores te ponen todo tipo de facilidades para recuperar clases o para ayudarte en lo que necesites, además al ser internacional se interesan por cómo vas en las materias y si tienes dificultades, y también suelen estar involucrados en los deportes los profesores, suelen ir a partidos o eventos deportivos, por lo que también entienden cuando tienes que faltar a clase o llegar tarde.

 

¿Con qué te quedas de momento de esta experiencia en Estados Unidos?

Con todas las cosas que estoy aprendiendo aquí, ya no solo en lo académico y en lo deportivo sino en la vida en general, el ser total y absolutamente independiente ya que tus padres están a miles de kilómetros de ti y por mucho que quieran no pueden ayudarte, y también con la gente que he conocido aquí, creo que me llevo muy buenas amistades y el haber conocido gente de otras partes del mundo también te hace crecer como persona y valorar más incluso lo que tienes, y ellos también me han enseñado muchas cosas que yo no conocía.

 

¿Y cuál es la peor parte?

La peor parte es estar lejos de tu familia y amigos, sobre todo a mí me ha tocado pasar las navidades fuera de casa y sí que echas de menos tu casa, pero gracias a la gente con la que me he quedado aquí han sido unas buenas navidades y no he echado tanto de menos a la familia, y también gracias a las videollamadas he podido estar casi casi con ellos. Ah, bueno, y se me olvidaba mencionar la comida, no hay nada como la comida española, ahora que no puedo ni probar nada que se le asemeje la aprecio mucho más.

 

¿Recomendarías a otros jugadores estudiar en Estados Unidos? ¿Por qué?

Sin duda alguna, creo que es una experiencia increíble, que te enriquece como persona y te hace crecer, te hacer ser mucho más independiente y además sacas una carrera universitaria a la vez que practicas el deporte que te gusta y aprendes inglés que hoy en día es algo muy importante, así que sin duda alguna lo recomiendo.

 

Aprovecho también para dar las gracias al club por acordarse de mí y os mando un abrazo a toda la familia amarilla que aún con el COVID sigue estando unida y trabajando por y para el baloncesto y os deseo a todos feliz navidad y feliz año 2021.

 

Tras el aplazamiento de varios partidos debido a la pandemia de COVID-19, la competición en la NCAA está a punto de empezar para las Fighting Scots. Las seguiremos de cerca desde Ponferrada.

Gracias, Lucía, y suerte.

 

admin625

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